Tienes en tu aula, tu equipo o tu consulta a alguien con TDAH y notas que las estrategias que usas con todos los demás simplemente no funcionan con esa persona. Repites la instrucción, ajustas el tono, pruebas con más paciencia — y el resultado sigue siendo el mismo desgaste para los dos. > No es un problema de actitud, ni tuyo ni de esa persona. Es que estás dirigiendo un cerebro distinto con un manual pensado para otro.